domingo, 7 de febrero de 2010

lunes, 24 de noviembre de 2008

En los últimos días entre mis apuntes de estudio en word, asaltos nocturnos de razón y asesinatos del corazón que me dan por escribir y constar por escrito sin mas testigos que los ruidos de la avenida; en fin, he pasado mas tiempo frente a la computadora que en presencia de seres humanos.Fue entonces que recordé lo reconfortante y satisfactorio que es la calidez humana, pero recordé sobre todo las pequeñas cosas que se esconden en las ciudades, y lo que se siente cuando se las encuentra casi sin querer...

Era una noche de aquel invierno dorado, tomaba el colectivo para regresar a casa, hacía frío y estaba cansada, lo único que quería era sentarme y llegar lo mas rápido posible...Mis deseos no siempre son órdenes, resultó ser que todos los lugares venían invadidos por caras agotadas, y otras no tanto; así que me instalé en el medio, agarré fuerte el pasamanos y la parte trasera de un asiento, y esperé en mi posición que el chofer diera rienda suelta a la tabla de surf.Sólo bastaron dos cuadras para que se convirtiera en un mundo sobre cuatro ruedas, en una de esas paradas subío un hombre alto, delgado, armado con un pequeño equipo de audio y manos esperando recibir alguna que otra moneda.Dijo que cantaría y nos alegraría con una canción, colaboración de por medio como agradecimiento de nuestra parte por supuesto. Presionó un botón y empezó el playback: "Tantos momentos de felicidad, tanta claridad y tanta fantasía, tanta pasión, tanta imaginación y tanto dar amor hasta llegar el día, tantas maneras de decir te amo no parece humano lo que tu me das..." en ese instante se cortó la música y su canto por un desperfecto del equipo, pidió disculpas e inició nuevamente, se dispuso devolvernos la brisa sentimental que se había escapado junto con un pasajero que hizo su parada.Intentó una y otra vez, mas el mismo problema se presentaba anticipándose al estribillo, creo que más de uno realmente quería escuchar la canción (es hermosa), hasta que nuestro cantor perdió por goleada contra la tecnología y nosotros la esperanza; así que decidió bajar tal como había llegado, armado con su pequeño equipo de audio (sólo su voz hubiera bastado para ganarse en batalla la vida), la garganta preparada para la oportunidad y las manos vacías. Todos volvimos a mirar la nada a través del sucio cristal, y sentir la incomodidad de viajar parados algunos...Hasta que nos interrumpió de la rutina un nuevo sonido, alguien cantaba sin mas acompañamiento que sus ganas, nos miramos para ver quien se había animado, hasta que terminamos buscando en un asiento de atrás, al final de todo...Era una pequeña tan igual a nosotros en capacidades diferentes, tan superior en valentía y agallas, quizás por compensar el espectáculo suspendido, por devolvernos las esperanzas, por distraernos de nuestro listado de cosas por hacer al llegar a casa, o quizás solo porque le dio la gana, que cantaba a viva voz un tema de RBD (Rebelde!!).No es de mis preferidos, así que tardé en acertar con la letra que decía algo así: " Inalcanzable como estrella tan distante, un amor casi imposible, invisible como el aire. Eres tan inalcanzable, tan sublime como un angel, un amor casi imposible como fuego que no arde...Te me has vuelto inalcanzable..."Sonaba una y otra vez, algunos se miraban, se sonreían, otros seguían conversando con su melodía de fondo y los demás permanecíamos en silencio pensando quizás...Me acercaba a casa, y entre medio de la gente por fin alcancé el timbre para anunciar mi parada, ella seguía con los mismos ánimos con que había empezado por si alguien todavía no la hubiera escuchado, esa noche de invierno nos hizo a todos merecedores de un rayo de sol. Antes de que la puerta se plegara y hubiera abandonado el show, la miré por última vez, y recordé aquel hombre que sin éxito se había bajado con las manos vacías...Y sin pedirme nada a cambio, me regaló su sonrisa inocente, capaz de brillar con luz propia...
Estas como tantas otras pequeñas cosas se esconden en las ciudades donde el tiempo es escaso y las distancias inmensas, donde lo mas importante es lo mas sencillo, ahi están en las mañanas de prisa, en la hojas del periódico que casi nadie lee...pequeñas cosas esperando ser descubiertas por vos.
Mirando el desastre de cerca...

Podemos seguir convencidos de que algún día se extinguirán las armas, los intereses y los egoísmos que dejan bajo tierra en silencio a infinidad de inocentes. Podemos continuar predicando el deseo de un mundo mejor, de niños con infancia, de mujeres sin miedos, de hombres libres. Podemos permanecer en nuestra preocupación eterna por gobernantes idiotas, faltos de escrúpulos, de sentido común, sin principios. Podemos seguir pidiéndole a Dios cada noche, cada domingo, por el sufrimiento ajeno, el propio, por injusticias impunes, esperando que venga a nosotros su reino.Podemos continuar quejándonos del desastre del mundo, hablando para nosotros mismos de la falta de sensibilidad...podemos seguir sintiendo esta impotencia al ver que todo se pone peor...y seremos ancianos bohemios, tantas canas como sueños, quizás calvos de esperanzas ya. Seremos la generación que vio pasar la prófuga hecatombe a su lado, y preocupada por dar aviso de ello, no pudo detenerla...Seremos burbujas de jabón y promesas en medio de un ciclón. Podemos seguir buscando el futuro y la paz en las líneas de nuestras manos, o podemos levantar la vista y ver el desastre de cerca, puede que no haya mas lágrimas derramadas en Medio Oriente que a dos cuadras de casa, puede que los intereses y egoísmos sean nuestros propios vecinos, y a la vuelta de la esquina estén cayendo en silencio infinidad de inocentes, niños sin infancia, mujeres con miedo, hombres esclavos de sí mismos. Puede que hayamos elegido aquél gobernante idiota, falto de escrupúlos, de sentido común, sin principios. Puede que Dios cada noche, cada domingo haya puesto en nuestras manos y corazones su reino para terminar con tanto sufrimiento y evitar las injusticias. Puede que no logremos nada quejándonos, hablando entre nosotros, soldados del amor, mientras afuera el mundo muere por falta de sueños y cáncer de olvido. Seamos la generación que vio pasar la prófuga hecatombe a su lado y se lanzó sobre ella sin mas arma que su propia vida, para que no pudiera alcanzar en su desgracia a nadie más.

"El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad." Albert Einstein

miércoles, 19 de noviembre de 2008



Confesión de madrugada










"Es muy tarde"...pienso. Son casi las dos y la avenida toma vida por momentos que van del rojo al verde. Me recuerdan aquellos semáforos...los locos de la 25 que empiezan a perder la razón en plena madrugada....que cerca estoy de parecerles. Camino lento, no quiero alcanzar a ese hombre que va delante...afortunadamente cruzó, el andar glaciar a esta hora no es buena idea. Empiezo a apurar mis pasos, una última mirada de reojo para comprobar que se alejó definitivamente. Llego a la esquina y otra vez los semáforos dan la señal de partida a los autos. Sigo caminando por la vereda que lleva a mi casa, de vez en cuando suena la bocina apresurada, morbosa y esperanzada de algún conductor ¡Qué imprudencia andarte pensando a estas horas!, mientras duermes, o quizás no…En este último tramo no hay nadie, las calles iluminadas pero nuevamente vacías me confirman la noticia: otra vez soy soledad...Ya estoy mas cerca, puedo ver mi ventana y la luz que dejé encendida. Llego a la entrada y encajo estas inquietas llaves puestas en mano dos cuadras antes, dejo atrás la ciudad y su peligro; y cierro la puerta. Subo las escaleras, convencida de que ya nada es lo que era o al menos eso es lo que parece. Sin más destinos, me entrego a la luz de mi habitación, la calle no se siente tan desolada a través de la ventana. Lápiz en mano, almohada al cuello, mi pie trepa-pared y cabeza en las nubes, comienzo a escribir sobre el regreso a casa, y de aquel hombre, los semáforos y las calles vacías, cosas sencillas... ¡Que predecible y absurdo se ha vuelto todo sin ti!

La ciudad me mira con tus ojos,
las calles llenas de cansancio.
Esperando una nueva batalla,
todo sigue igual, como lo dejamos.
Un mar de otoño se muere en la acera,
la soledad me espera fuera.
Los parques abrigan oscuros
a niños sedientos de nostalgia.
Se mienten, se abrazan desnudos,
lloran y el sexo les abraza.
Yo también dije esas mentiras.
Hoy no me pidas que las repita.
La ciudad parece un mundo
cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña
que no soy ni seré tu mejor amante.
La ciudad parece un mundo
cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña
que no somos ni seremos nunca los de antes.
“La ciudad parece un mundo”
Ismael Serrano

domingo, 16 de noviembre de 2008

El amor en tiempos de máscaras y nomades

Eterno.Profundo.Prometedor.En tantas formas hemos amado que ya casi lo olvidamos por completo,porque casi siempre creemos que amando de nuevo quizás amemos mejor...y es ahí cuando nos encontramos ante los mismos errores de siempre, en los inalterables escenarios de despedidas,en medio de infinitos e incomodos silencios dando fin a lo que luego recordaremos como una manera de retenerlo,antes de que se haya ido...para siempre.Son tantas las maneras en que entregamos el corazón aún cuando juramos que seremos mas precavidos la proxima vez, ahí estamos de nuevo, resolviendo ecuaciones de encuentros y mentiras, me llevo su amor le dejo mis promesas,que nos queda...?Multiplicamos ilusiones por nuestros sueños,dividiendolos en nosotros dos, no nos alcanza ni para llegar a fin de mes...Es que el ideal del amor nos complica la existencia, sin contar las demas complicaciones propias de la vida.En tiempos donde las relaciones pasajeras están al orden del dia, las desilusiones son moneda corriente y hay mas divorcios que decisiones compartidas "hasta que la muerte nos separe",¿Cómo creer en el amor? Fácil...¿existe algo más en que creer sino? Y es por eso que no es un problema enamorarse o estar "en amor", lo dificil es mantenerse en esa nube de peligroso descenso,continuar haciendonos promesas después de haber cumplido las que nos prometimos mucho antes, batiendo nuestro propio record en darnos mas besos que de costrumbre,llevandonos de la mano aún cuando estemos enojados por algun disgusto que sabemos no dura mas de un día.Es facil proponerlo.pero ¿por qué no?...Quizás porque allí afuera, con tantas máscaras y nomades en el aire, todavía no nos hemos encontrado...

"...nunca dejes de buscarme, la excusa mas cobarde es culpar al destino"(Ismael Serrano, Amores imposibles)

sábado, 15 de noviembre de 2008

sin ellos ... y sin ti

Perdemos besos en el camino,los dejamos olvidados allí...en algún rincón, en la primera cita,palpitando en lugares donde fuimos felices.
Perdemos besos en noches estrelladas sin darnos cuenta se nos escapan y el aire sabe a amor, huele a rosas,y perdemos uno y otro, los seguimos perdiendo...
Perdemos besos al borde de la acera,se nos caen de a montones en su boca,sobre algún escalón, en alguna esquina de sorpresa...los dejamos olvidados al caminar de la mano.
Ahora que un recuedo me tomó en sus brazos,me encontré sin ellos...Los he perdido.Estoy buscando en todos los rincones, en la primera cita,quizás palpitan en lugares donde fuimos felices.
Sigo recorriendo noches estrelladas,sin darme cuenta se me escaparon.Aún el aire sabe a amor, huele a rosas...aquí fue que los perdí, uno y tro, los sigo buscando.
Voy andando al borde de la acera, quizás cayeron de a montones en su boca,sobre el escalón, en alguna esquina de sorpresa,los dejé olvidados caminando de tu mano.
Más no están en ningún rincón ni en las escaleras,volví a los lugares donde fuimos felices,tampoco en noches estrelladas ni en esquinas de sorpresas.He vuelto a casa sin ninguno de ellos... y sin ti.